Batallas de robots


Entre los estudiantes de diversas carreras de ingeniería suelen celebrarse peleas de robots. Son concursos que ponen a prueba la aplicación de diversas disciplinas y como los estudiantes se desarrollan en cada una. Existen muchos tipos de peleas de robots y en los concursos suele haber más de una categoría en la cual participar. Se pueden romper, sin piedad, los sueños (y dinero) del contrincante en las clásicas batallas tipo coliseo o hacer algo más estratégico como lo son las batallas estilo sumo. Desde exhibición de robots que hacen algún tipo de curiosidad, hasta concursos para resolver laberintos con una unidad completamente autónoma, estos concursos suelen estar repletos de retos, y una gran cantidad de hombres. Por alguna razón a muchas mujeres no les atrae la ingeniería. El evento al que asistí participaron varias universidades, algunas iban orgullosas portando playeras y distintivos, otras eran más discretas.


Los categorías más populares, al menos en los eventos a los que yo he asistido, son la de sumo y laberinto. En las competencias de laberinto, se tiene un robot autónomo, es decir, funciona sin intervención de una persona, que es colocado en una esquina de una pista con todo tipo de vueltas, cruces y paredes que hacen a un laberinto. Así la pequeña máquina debe encontrar la salida por su cuenta (nada de control remoto) en el menor tiempo posible. Según el evento y lugar, existen variantes. En algunos casos se coloca al robot y se le permite resolver el laberinto sin tomar el tiempo en cuenta, es en la segunda ronda donde se toma el tiempo. En otros casos, se hacen varias rondas y se toma la de menor tiempo. Los robots que compiten en este tipo de eventos suelen ser pequeños y simples, lo interesante con estos es a nivel programación.



En las competencias de sumo se intenta simular aquel deporte de oriente, por si su nombre no dice nada. En este caso, se colocan dos robots en una arena circular (suele ser de color negro con un borde blanco) y después de un pequeño tiempo de preparación, estos empiezan a moverse hasta empujar al contrario fuera de la arena. Cabe mencionar que no se puede usar ningún tipo de arma, tan solo se puede empujar. En esta clase de competencias lo que hace una gran diferencia es la mecánica del robot. Se tiene que decidir si se es rápido y débil o lento pero con una gran fuerza de empuje. Esta categoría suele tener variantes, normalmente cambiando las dimensiones y peso máximo permitidos. Los robots pueden pesar unos pocos kilogramos (tres era el máximo al evento al que asistí); existen variantes en que los robots deben pesar realmente poco y ser absurdamente pequeños.


Lo interesante de estos concursos es cuando las batallas comienzan. En ese momento es cuando se puede sentir el humor de todos los competidores llenar el lugar. Algunos de estos robots pueden ser realmente caros, aunque estén hechos de chatarra, restos de otros robots o al más puro estilo artesanal, los motores y otras piezas necesarias para la electrónica puede sumar hasta ser un gasto considerable. Como muchos de ellos son estudiantes, algunos se juegan sus calificaciones en este tipo de competencias, y es en las primeras rondas cuando se pueden observar los rostros de tristeza.


Si se presta atención se puede percibir la tensión entre batalla y batalla. Los contendientes están atentos de cada ronda, cargando sus robots de aquí a allá, esperando la llamada de los jueces. Es justo cuando comienza una batalla que el rostro de ambos competidores se transforma, los nervios y ansias los invaden. Quieren saber el resultado de inmediato. El público observa la batalla, a veces se escuchan gritos de emoción cuando uno de los robots se recupera en el último instante, otras batallas son rápidas y sin altibajos: Los dos robots llegan, se encienden y en segundos uno está afuera de la arena.